Casi humano/ Presque humain

Como de la guerra vienen estos maniquíes,
la piel surcida,
sucio el cuello,
destrozados los galones
que en el combate brillaron.
Sobre un pie
el equilibrio
--azar--
sostienen.
Nadie osará decir:
humanos no son,
porque sobre los hombros
oscuro muñón
decapitado muestran.
O acaso porque vacío
a la luz ofrezcan,
donde el corazón antes batió.
Yo sé que nos miran.
De nuestra vanidad conocen todo,
más que el espejo adulador.
Pero tienen del silencio
la virtud,
y la gravedad de la esfinge,
que sobrevive al mortal entendimiento.
Publicité