David

Habla,
mi contrabajo,
a la mano afable
tu voz
--caricia--
responda.
Te escucho.
Esta mirada,
que tu madera conoce,
de memoria
vibrar;
el sabor
quiere de una nota.
Este es David, y su contrabajo.
Éramos tres amigos hace diez años, en la Lenin. David nos convidaba a cantar canciones "prohibidas"; y alegres les mostrábamos las nalgas a las chiquillas del otro lado, eufóricos, ebrios de adolescencia.
Hacíamos el amor como locos, en la mínima oscuridad que la suerte prodigaba. Y conversábamos sobre vampiros y mujeres, más que de política --ese aburrido vicio de esta época.
Ahora hemos crecido. Nos acechan los treinta.
David es jazzista. Rodney hizo Economía, con tanto rigor en la suma, que halló a la mujer de su vida. Y yo, hago fotos, con fiebre de 40º.