Mensajes de Ariel Díaz e Israel Rojas

Tal como los recibí, los publico, sin una coma de más o de menos.


INTERCAMBIO DE CRITERIOS ENTRE EL TROVADOR ARIEL DÍAZ Y EL DIRECTOR DEL DÚO BUENA FÉ,ISRAEL ROJAS.


 
Buena fe y un catalejo miope

Ariel Díaz

 Hablar es un don dado por la naturaleza, nuestro medio de comunicación por excelencia. Las palabras muchas veces se desperdician, se ahorran o se inventan, pero siempre son un reflejo de nuestros actos. Callar, en ocasiones es algo inteligente; como en aquel proverbio popular: Es mejor cerrar la boca y parecer un idiota que abrirla y despejar toda duda. Otras veces hablar es una cuestión de honor, de defender lo que uno cree, lo que uno ama. De eso se trata esta vez.

 Quiero referirme a ciertas palabras desafortunadamente provenientes de uno de los más talentosos artistas cubanos de los últimos tiempos. Concretamente a la entrevista concedida por Israel Rojas, director del dúo Buena fe, para la prometedora revista de opinión La calle del medio.

 Siempre fui un defensor del fenómeno Buena fe a pesar de no compartir sus conceptos estéticos y musicales. Me parecía sano que determinados sectores de público joven consumiera un producto genuinamente cubano a la altura, y hasta superior, a lo que tradicionalmente se promovía en los medios. Con un lenguaje diáfano y ligero hicieron blanco en el público más disímil cosechando no pocos éxitos. Como es evidente, los ubiqué dentro del amplio espectro de la música pop, tan mal encausada y estereotipada en la escena nacional.

 Nunca acepté la categoría de trovadores para este dúo que llegaba desde lo más oriental de la isla, aún cuando los conocí en un festival Longina, encuentro vital del quehacer trovadoresco, por allá por el año 2000. En aquella ocasión se presentaron en solitario en la Casa del joven creador de la ciudad de Santa Clara, ante un público ávido y seguidor de una canción más indagadora que la que proponían al calor de una guitarra y dos voces. Según el comentario general tenían una extraña mezcla de Juan y Junior con Ricardo Arjona; muy distante de un colega regional: William Vivanco, que despertó un interés que luego rendiría sus frutos. Los Buena fe, francamente, pasaron sin penas ni glorias. No obstante personalmente intuí que si una disquera los acogía y reorientaban su antena podrían llegar a perfilar una canción, no menos necesaria, por lo menos para un sector de público.

 Luego de mucho éxito, conciertos, posters, varios discos, premios y una maquinaria de marketing (mercadotecnia me gusta más) que los ha lanzado hasta alturas difíciles de imaginar, Buena fe es, por derecho propio, el producto musical-comercial  joven más exitoso de la última década. Entonces me tropiezo con estas palabras.

 Una diatriba sobre el mercado posible, la canción de autor, la política europea, lo humano y lo divino hace mella en la presunta capacidad del entrevistado para emitir juicios inteligentes que, finalmente, se tornan  irrespetuosos y mal encausados.

Partiré de citar ciertos fragmentos que ilustran mejor que mis letras, tal vez con el afán de que convoquen al juicio propio del lector.

 Al inicio de la entrevista, ante la pregunta de a qué mercado internacional aspira el nuevo trabajo discográfico Catalejo, sobresalen estas palabras: Algunas multinacionales han mostrado interés en el CD Catalejo, cosa que nos beneficia mucho (…) Ellos fungen de alguna manera como agencia de marketing, te representan, te promueven. La propaganda, la promoción y el dinero que invierten contribuye a que el concierto camine, luego venden el disco y cobran el porcentaje.

 Sí, ellos son tan buenos. Sabemos que el éxito, en el mundo actual, es resultado de la explotación, como toda acumulación de capital. No es nada nuevo aunque él lo plantea como si Marx no nos hubiera alertado hace más de cien años. Te atraparán por el cuello y te lo van a apretar. Aquí se ofrece todo un pequeño curso de cómo vender, qué hacer para tener éxito, como si el éxito fuera el medidor absoluto de la calidad del arte. Claro que mejora después: Un cubano nunca va a llegar a los grandes circuitos, no vamos a decir que nunca va a ser, pero es muy difícil. Si estamos en el mundo de la música el cielo es Estados Unidos.

 Me hubiera encantado verle la cara a sus compañeros del Ministerio del Interior ante esta afirmación. Creo que no se debe hablar tan ligeramente de tales asuntos. Primero habría que preguntarse cuál es el cielo de cada cual. Indiscutiblemente el mercado está regido por los intereses de los monopolios y Estados Unidos es un gran monopolio, no solo de la música. Sería como hacer una película latinoamericana pensando en Hollywood como la meta más alta. El asunto es definir qué resultados pretende el entrevistado, cuáles son los verdaderos objetivos que persigue Buena fe. No nos sorprende su afán mercantilista desempeñado en toda la entrevista. No convence para nada el acercamiento, a ratos, a una estética personal y diferente en su concepto. Ellos son el resultado precisamente de eso: una maniobra de mercado, llevada a cabo por la disquera insignia de Cuba, la EGREM, que no vende discos, cuya quiebra financiera es evitada por la subvención inexplicable del estado y vive de licenciar productos como este, de las grabaciones de sus archivos realizadas, por cierto, por el enemigo hace más de cincuenta años. Una disquera que durante décadas promovió, junto a la buena, a lo peor de nuestra música mientras talentosos artistas jóvenes pululaban por las calles de la isla tratando de grabar una sola canción, tal vez gracias a un término técnico que Israel debe conocer bien desde sus tiempos de la escuela militar: la racionalidad política.

 

 Todo esto sin olvidar que no es cierto que los cubanos estén fuera de los grandes circuitos. Estos no son exclusivos de Estados unidos. El área asiática comienza a perfilarse como el futuro gran mercado de la música mundial. No se puede pensar en música sin mencionar París, Ámsterdam, Berlín o Ginebra. En Montreaux, Suiza, el jovencito Harold López-Nussa impresionó en el festival de jazz más importante del mundo donde, además, se efectuó un delicioso concierto de la dupla Arturo Sandoval y Chucho Valdés, claro que, al parecer, estas no son noticias “importantes” en los medios cubanos. Ahí tenemos el nefasto Buena Vista Social Club, la visión más colonialista de la música cubana que ojos humanos vieran, pero que ubicó a nuestros abuelitos en los primeros lugares durante años.

 No alcanzo a comprender de qué va la ideología Buenafetista, etiqueta fijada por él y atribuida al público que les sigue. (…) lo que trato de hacer es un tipo de arte que sea conceptual, pero a la vez vendible. O sea, yo no pienso que la gente me tiene que comer porque “yo soy el que soy”. No. La gente consume lo que le gusta, lo que le entra por los ojos. (…)No puedes aspirar a pararte ahí como cuando en los años 60, 70 y 80 en que la gente apreciaba “la prosopopeya de ese artista”. (…)Cuando no tienes esto claro, es como leer un periódico viejo, creerse que el fenómeno Silvio se va a repetir en esta generación, y eso no se va a repetir porque fue una coyuntura, en un momento. En este discurso no logra esconderse el recelo a la poética, legada por la trova cubana desde Juan Pandero hasta Mauricio Figueiral.

 Desde luego que estamos en los 2000. No comparto para nada la idea de un trovador chapado a la antigua, casi nadie de mi generación lo es. Contrariamente no creo que haya una canción más transgresora, experimental y contemporánea que la que hacen hoy los trovadores cubanos, el tema es que no porque las grandes masas, producto de su tiempo y su “coyuntura”, hayan disminuido su capacidad intelectual, regresando al estado primitivo de la danza y la recolección, el arte debe ser Light para que “lo entiendan”. No exigirle a través de una obra de arte, un mínimo de esfuerzo mental al público es como aceptar la tontería como orden. Los conciertos son aulas, los discos deben ser  libros.

Tiene razón. Silvio no se va a repetir porque es único, bajo cualquier circunstancia. Este tipo de canción fue posiblemente la primera en nuestra historia que no se concibió para vender discos ni tener éxito y encima…vendió y lo tuvo.

 No debería esforzarse tanto por dejar claro que este no es un dúo de trovadores, eso se sabe, es evidente. Como si esto fuera un pecado, el pecado que los puede alejar del público mayoritario: Cuando me piden canciones nuevas yo las paso, sin problemas, a ver si se jerarquizan en el hit- parade. Y si están ¡felicidades!, porque esa es la garantía de que las va a consumir un buen volumen de personas, que es lo que a mí me interesa. (Y si no están en los quemadores de discos, para mí es una derrota) Bajo este criterio algunos hemos tenido entonces más victorias. Nuestros CDs están solo en los quemadores de discos.

  En esta nada interesante mesa redonda que nos propone el entrevistado se va de un lado a otro sin brújula. Que si reniegan del Pop (noticia que me dejó perplejo), quieren pero no quieren, dicen pero no hacen.  Pasa por un tremendo momento de  política internacional a lo CNN: Si voy a España busco toda la información posible, armo mi show en mi cabeza y cuando llego ahí, entre canción y canción hablo, y la gente entonces comenta que somos unos conocedores de una realidad española que los mismos españoles no descubren. Yo les digo que la izquierda de allí es una derecha maquillada. Es muy difícil que en Europa haya una izquierda creíble, porque viven cómodos, y como yo digo en una canción: “Los privilegios siempre traen miopía”

 Pues yo digo que hace unos meses tuve el privilegio de asistir a las elecciones españolas, específicamente al acto de campaña del PSOE en Cataluña y todavía estoy esperando de los políticos cubanos de izquierda un solo discurso con la lucidez y el compromiso de las palabras de Carmen Chacón, Zapatero y, especialmente, de Felipe González, hombre que descubrí y me cautivó por su sentido del humor y de realismo. Debe ser que los españoles hacen muy buenos espejuelos de aumento o que nosotros no somos la izquierda correcta solo por ser pobres. Nosotros, que tanto enseñamos, tenemos mucho que aprender del mundo.

 El análisis político-mundial culmina verdaderamente en el cielo del delirio: (…) en el fondo lo que dijo Fukuyama es cierto, lo que hizo fue deletrear un sistema de pensamiento que se crea en las grandes sociedades de consumo, donde lo tienes todo resuelto y la historia no existe, existe el hoy, este pomo de leche que me voy a tomar ahora.

 Y… ¿en qué quedó lo de la izquierda? De todas maneras no hay que preocuparse demasiado con este criterio, el 97% del público que repleta sus conciertos y persigue su show, los Buenafetistas que lean la entrevista, posiblemente solo alcanzarán a pensar que Fukuyama es una marca de teléfono móvil japonesa.

No conforme con la apología del Shopping Center musical reflexiona con aires de especialista: Es un problema de sistema de pensamiento. Y ese es un problema: en el arte cubano contemporáneo, hay muy poco pensamiento, hay mucho slogan pero pensamiento, una idea sólida, sostenida, ni conceptualmente, ni artísticamente en cuanto a concepto.

 Si luego de un encomiable esfuerzo, logramos descifrar el trabalenguas; notaremos que hay un giro que va del criterio personal al irrespeto colectivo. Esta entrevista lleva como título Hacemos otro tipo de arte. A estas alturas muchos no entendimos bien a qué otro tipo se refiere. Un arte que no pretende ser ni una cosa ni la otra. No hay nada más lejano del arte que una canción que se concibe para vender, predeterminada, vacía y servil. Buena fe, según su director, nos propone un catalejo miope. Un catalejo que no vio venir el Boomerang de Habana Abierta, ni divisó la milagrosa isla de William Vivanco. Sus lentes no llegaron hasta el Ronnie Scott’s donde cantaba Yusa, ni a los 20 años de Zeus. No tropezó con la montaña de ladrillos de Kcho, ni vio partir sus balsas. Nunca vio un performance, no leyó a Ena Lucía Portela ni a Aymara Aymerich. Nunca hizo blanco en La fábrika ni en la sublevación de Kumar. Mucho menos enfocó hacia las penitenciarías cubanas llenas de canciones y prosopopeyas. Así es, el arte cubano contemporáneo sufre de una muerte cerebral un poco rara.

Tal vez el asunto que me hizo escribir estas letras profanas se resuma en la siguiente afirmación refiriéndose al disco Presagios: Lo hice pensando qué haría para que esas canciones no las pasaran por la radio. Porque cometí el error de hacerle demasiado caso a la gente del Centro Pablo y me puse muy metatrancoso. Me dio la crisis de estupidez, pensando que de verdad éramos unos pop de mierda, y me metí hasta las tres de la mañana escribiendo, pensando las cosas.

 Respecto a esto quiero comenzar diciendo que el esfuerzo fue en vano. No hemos notado ninguna falta de ligereza en estas canciones. No entiendo la preocupación del entrevistado respecto a la metatranca de sus letras a las tres de la mañana. Por otra parte la acusación hacia cierto tipo de personas de intentar desviarlos del (¿buen?) camino, se torna en extremo falsa. La gente del Centro Pablo es vasta y amplia en cuanto a generaciones y derroteros. Desde los fundadores hasta los más bisoños han sostenido el peso, junto a otros proyectos del país, de la canción resistente a la tontería y el circo nacional que pretenden imponer los mercaderes del “pueblo”, los ciudadanos VIP del subdesarrollo.

 Israel parece no recordar que ese queridísimo y ejemplar centro cultural, despojándose de presuntos sectarismos, los convidó a realizar uno de sus más importantes conciertos. Un concierto que no buscaba público, al contrario, lo arriesgaba. No pocas críticas recibieron el espacio A guitarra Limpia y sus organizadores, sin embargo no hicieron caso a su gente que, después de leer atónitos esta entrevista, reafirman su razón: El Centro Pablo no es lugar para otro tipo de arte.

 Entonces, cuando se trata de defender a los tuyos, no puede ser el silencio la respuesta. Por eso escribí este artículo, porque creo y sostengo que hay un solo Arte, así, con mayúscula. El que porta al ser humano y todas sus adivinaciones y conflictos, no para que compre, sino para que reflexione y sienta, para que discierna y participe. Debe ser profundo, subversivo, experimentador y valiente. Debe pagar el precio de ser ignorado y la responsabilidad de no ser olvidado.

 Sé que mis palabras tendrán detractores. No las escribí antes porque no poseía la revista, solo las exaltadas reacciones de algunos que se acercaron a comentar su desacuerdo. Tengo que reconocer que Israel, al menos, no habla por nadie más que por sí mismo. Sus declaraciones son lamentables para unos pero, no nos engañemos, válidas para otros.

 Me acusarán de intolerante, metatrancoso, prosopopéyico y, quizás, hasta de envidioso y frustrado. No es algo que me preocupe, tampoco a mis compañeros trovadores. Aquí están las canciones, las otras, las que no venden. Las que van de mano en mano. Las que son tan pesadas que no pueden cargar las multitudes.

 La palabra es un don, la canción lo es doblemente. Aunque a unos les cueste más trabajo y a otros menos.

  Para concluir les dejo estas palabras, que son a su vez las palabras finales de la entrevista: No hace falta en una canción decirlo todo, en una canción hay que decir lo que dice la canción.

…no hay técnica.

30 de agosto de 2008

 

 
Para Ariel Díaz de Israel Rojas
 Mi muy querido Ariel.
 
 Creo necesario abordar algunos de   tus comentarios. De hecho comparto algunos de tus criterios y consecuentemente afirmo que lamento profundamente algunas de las ideas allí expuestas y citadas a mi nombre.
 
 Debo comenzar diciendo que no esta en mí, un espíritu de justificación fuera de fundamento o un simple "recoger la pata después de haberla metido". Para nada.  La supuesta entrevista, jamás lo fue en el sentido literal. Unas periodistas se fueron donde vivo y aquello derivó en  conversación, donde se tocaron temas de toda índole y cual si fuera una tormenta de ideas hice comentarios que luego fueron publicados sin mi consulta y peor aún, sin ser fiel a mis razonamientos.
 
 Lo publicado fue un intento de apretar en 15 minutos todo lo que se hablo allí en más de hora y media de charla,  conversación informal, intercambio. Sé que no hubo mala intención en las muchachas que redactaron esas líneas, pero realmente he aprendido una gran lección: tener mucho cuidado, no con expresarme, sino en cómo se refleja lo expresado cuando median terceros.
 
 Es por eso que expresare claramente mi postura sobre algunos de los temas mencionados por ti y aclarare algunos de los puntos infelices. Obviamente polemizare, me asiste el derecho. Pero dejo por sentado desde ya que no es mi intención tener la razón. Mi único y verdadero interés es completar las ideas que validas o no, tengo en la cabeza.
 
 Ariel, la economía es autónoma más no independiente del resto de las ramas de la vida.    PERO AUTONOMA. MI HERMANO, AUTONOMA: Tiene sus propias leyes.
 
 Como a nadie se le ocurre hacer un avión sin tener en cuenta la ley de la gravedad de Newton, a nadie se le puede ocurrir emprender una empresa (incluyendo el arte) sin presupuestos económicos mínimos. Y la economía esta compuesta, entre otros factores,  del mercado.
 
 A mi modestísimo juicio el mercado no es ni maldito, ni bendito.
 
  Es un espacio de intercambio de productos, bienes y servicios al que algunos santifican como el dios que traerá el paraíso a la tierra y con ello corrompen y destrozan todo lo humano, natural y divino que no esta concebido para ser mercancía, incluyendo al propio HOMBRE.   
 
Pero también están los que lo satanizan al punto de lanzar al fuego  siglos de cultura del comercio  y con todo eso condenan al propio HOMBRE a laberintos sofistas sobre cómo llegar al café con leche…y al final, al que le tocaba poner la leche, se comió la vaca. 
       
 Me preguntaron de mercado internacional y dije (aunque no lo leo por ningún lugar) que los discos  Presagios y Catalejo: creados, producidos, grabados y  financiados por nosotros a costa de  sacrificios personales y grandes riesgos económicos habían sido una consecuencia de la incapacidad de la EGREM para proyectar nuestro trabajo internacionalmente.  Pero ya no nuestro trabajo, sino el de los artistas de su catalogo vivos, pues al parecer a las glorias de nuestra cultura que desgraciadamente ya fallecieron les va mejor con las disqueras nacionales que como bien dices, ganan mucho de negociar sus viejas matrices.
   
   Exprese también que esto se debe a lo mal concebido que esta el sistema empresarial de la cultura en el campo de la música (que es el que conozco) para proyectar sus artistas fuera de fronteras, a tal grado que hoy son los artistas cubanos (que viven en Cuba) los mas mal pagados y valorados en el mercado de la música  y para colmo los porcentajes que se les retienen según lo establecido en las disposiciones legales vigentes rozan con lo abusivo, si tenemos en cuenta la ineficiencia de estos mecanismos.
 
  Dije que Catalejo era un disco a los que algunas multinacionales de la música habían mostrado interés y eso era bueno para nosotros, pues si firmábamos con ellos los derechos de este disco, podíamos recuperar la inversión realizada y dar continuidad al ciclo de re-producción, que no es otra cosa que hacer posible el siguiente CD.
 
 Antes de continuar debo dejar claro que a la EGREM le guardamos una estimable consideración. Sabemos sus fortalezas y sus debilidades, si la critico en estas líneas  es porque la quiero. Y la quiero porque aun cuando otras la blasfeman, para mí la EGREM, como BIS MUSIC, o cualquiera de las disqueras cubanas son las únicas que pueden dar oportunidades a los jóvenes creadores  o  a los que no tienen más recursos tangibles o intangibles que sus canciones,  para grabar con dignidad y calidad sus obras.
 
 Si lo sabré yo.
 
Y hablo con la frente alta, pues estos dos discos Catalejo y Presagios fueron licenciados al mercado cubano (EGREM) al 90 % para ellos y el 10 % para nosotros. La EGREM no puso nada en ninguno de los dos, ni un centavo, pero aceptamos el 10 % con tal de que el producto saliera en Cuba.
 
 No fui a buscarme un testaferro extranjero, que firmara por mí y de esa forma arrancar un suculento 50% que realmente hubiera sido lo justo. No me lance en histerias de e-mails denunciando la mala práctica, la deshonestidad empresarial de nuestras leyes que se firmaron en 1997 y que aun se mantienes vigentes para una industria que ha cambiado en menos de 10 años de manera radical, pero a los que les toca cambiarlas y se les paga para eso no se enteran.
 
Lo firmamos y ahí están los discos como testigos del trabajo realizado.
 
 ¿Que estados Unidos es la meca comercial de la industria de la música? Chico, no sé por qué te dolió tanto eso. Si llevamos 40 años reclamando el cese del bloqueo y diciendo que  cuando eso se resuelva, nuestra música tendrá un reconocimiento mundial a la altura de su calidad.  
 
Estados Unidos es comercialmente el destino de las producciones de un porciento importante de China, la India, de México y hasta de Islas Caimán. LQQD, es el mercado ya no de música, sino de valores, productos y servicios más grandes del mundo.
 
 ¿Tú has estado en el Ronnie Scott's, Ariel?  Te recuerdo que es un sitio al que no van más de 300 personas y con unos precios de primer mundo que te mueres. Te digo sin nacionalismo tonto, que si el bloqueo no nos jodiera tanto, el Jazz Café seria quizás mucho más importante que muchos de los espacios que los medios nos han hecho idolatrar.
 
 Y que Asia se perfila como un mercado futuro…futuro Ariel…futuro…y que Europa es un mercado importante, cierto pero con iguales "enfermedades capitalistas" que Estados Unidos. Así que por favor, seamos serios.
 
 No es sabio ser antiimperialistas por conveniencia.
 
 Lo de "Buenafetistas", te juro que no lo inventamos nosotros. Pero de verdad que te doy gracias por tu crítica en este aspecto. Realmente creo que no nos corresponde a nosotros comentar sobre este particular. Es como contribuir a promover algo que a la larga genera vanidad "por carambola" (como se decía de muchacho) y no somos así, ni en lo personal, ni es ese el reflejo de nuestra estética. Te lo agradezco.
 

 Ariel, creo firmemente que la generalidad de la izquierda europea es una derecha maquillada. Por suerte esa idea no me cayó en la cabeza de casualidad. Lo dice también el dramaturgo español Alfonso Sastre Salvador. Pero se trata esto de un tema subjetivo. Tú puedes pensar de una manera. Yo lo veo de otra y no hay bronca. Con respeto todo es posible. Todo depende de cómo cada cual se imagine el mundo
 
 Ya veremos que sucede cuando las verdaderas izquierdas que estallan no por fuerza de teoría sino de necesidad de América Latina manden pal carajo a las multinacionales españolas que han sido  sumamente corrosivas (a veces más que las inglesa, francesa y norteñas).
 
 De hecho no es casual que Chaves allí sea visto como un diablo, que Evo sea ridiculizado, que Correa diariamente calumniado y de Cuba, mejor ni hablar. Hay que ver las últimas declaraciones de los intelectuales más elocuentes de España con relación a estos temas. Pero bueno, ya te digo. Cada cual lo verá según su prisma.
 
 Conozco yo también en España amigos de una izquierda objetiva. Los conocí segregados en Lavapiés, con unos periódicos combativos, pero de pequeño alcance, de reducido impacto social. Para ellos mi respeto, mi apoyo. Ya tu vez, a ti te parecen mejores Zapatero y Felipe González. Ok. Vivir por ver.
 
 Mencione a Fukuyama no porque tuviera razón su estúpida teoría del Fin de la Historia sino por su razón al decir que esa teoría era resultado de las condiciones de vida y de consumo de los países desarrollados. Desde esas sociedades sustentadas en teorías neo-económicas y estructurales chatarra  se genera una manera de ver el mundo "chatarra" y mira tú…España se esta llenando de Centros Comerciales con la venia de su discursiva izquierda.
 
 Cuidado, nuestro público no es tan ignorante como tú crees.
 

  ¿A dónde van los jóvenes en este país que sin más que una guitarra, quieran hacer canciones? A la trova. Si sus canciones luego no son vistas como "correctas", como trovadorescas, ya están perdidas sus canciones y esos jóvenes.
 
 Jamás hemos renegado de la influencia de la trova. Al contrario. Como ya suponía, son los neo-trovadores, los que renegaban (y reniegan) de nosotros. Qué bueno que salgan estas polémicas. Así cada cual muestra su cara. Mira Ariel, si Buena fe no hubiera sido (usando tus propias palabras) el" fenómeno" que ha sido en estos años, los ortodoxos que no veían mas que aquella mezcla "explosiva por ridícula" de "Juan Y Junior y Ricardo Arjona", llenas de subvaloraciones  estéticas, prejuicios artísticos y discriminaciones regionalistas, nos hubieran hecho pedazos. Todavía hoy seriamos la fuente de más de un "hazme reír", burlas de borracheras (muy frecuentes en el maravilloso mundo de la ortodoxia artística).
 
 Pero mira tú.  No fue así.
 
 Ah… Silvio es único, es irrepetible. Es uno de los gigantes de la música y la poesía. Pero no se va a repetir…su "fenómeno", no se va repetir. Así que no engañen más a los jóvenes y los convoquen a esa fórmula, a ese camino traga tiempo, como trate de expresar en una canción del disco  "Presagios" (debes oírte los discos, para que hables con fundamento).
 
Enseñémosles a buscar la poesía más alta, pero en una sociedad que su economía no esté subvencionada, donde el verso que escriban en las noches   no esté alumbrado con la electricidad  que paga  el machetero. Enseñémosles el arte sustentable. Para ver luego mejor, que es lo que verdaderamente debemos subvencionar por el estado en materia de arte… y quienes son una tropa de bribones que le echan la culpa  de su silencio al "más allá".
 
Termino comentándote que gracias al centro Pablo de la Torriente, pudimos tener un franco acercamiento a todas estas polémicas aquí debatidas. A Víctor y María, mil disculpas si lo publicado les hirió. Reconozco que exprese tal y como esta escrito que el disco Presagios es fruto (entre otras cosas) de las inquietudes que nos dolían en ese entonces sobre los criterios que se publicaban sobre nuestro trabajo y que se generaban en el centro en ese entonces. 
 
Gracias al  mutuo acercamiento, aquello termino en una respetuosa relación de trabajo que apreciamos mucho.  Para todos y cada uno de los creadores de este centro, del país, para la gente que hacen trova, timba, jazz, reggaetón o guaguancó, consagrados o desconocidos, de la Habana o de Cayo Confites, todo nuestro respeto y nuestro ganas de que puedan desafiar al tiempo con su arte y sus esencias creativas.
 
…Por ultimo Ariel. Una aclaración, para ti y para los que piensan como tú. Buena fe no es fruto de ninguna campaña de marketing, ni de disquera alguna. Es fruto de una planificación solida, de una entrega artística sin pretensiones, pero sin conformismos; de una dirección colegiada pero firme en sus decisiones para sostener y desarrollar un equipo de profesionales y de una consagración al trabajo casi sacerdotal.  Cuando algunos trovadores de nuestra generación se reían de nosotros, nosotros estábamos trabajando y esas mismas canciones que les hacían burlas, fueron luego cantadas por muchos y no fue porque la gente descendiera peldaños intelectuales.
 
 Respeto tu punto de vista. Pero en la plaza fueron 250 mil personas a cantar las canciones que te parecieron "Juan y Junior y R. Arjona". Eso es una verdad que me llevare a la tumba.
 
 Lo demás, es polvo y ceniza.
 
Un abrazo.
  Israel