
Entre la piedra carcomida en su venerable ancianidad.
Y el glamour apagado de los neones.
Ceñida por el muro:
aquí la tierra, allá el cielo;
aquí la muerte lenta, allá el vértigo.
Una frontera de cemento nos desfigura.
¿Qué ruta nos queda intentar?
¿A dónde la brújula nos condena?
A huir:
la palabra rota,
el ánimo vencido,
el súbito fin.
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